
La huerta
El tomate del entrante y de la salsa sale de aquí en temporada.



Experiencia Paella
A quince minutos de Valencia, con la casa entera para el grupo. Entre tres y cinco horas alrededor del fuego, con aperitivo, entrante, paella, postre casero y vino. Sin colorante y sin caldos preparados.
Antes de nada
La Experiencia Paella es para grupos que se alojan en la Villa. No se vende por separado ni por persona: la casa se alquila entera para un solo grupo y la cocina forma parte de la estancia.
Desde siete personas, que es el grupo mínimo de la Villa. Con cinco también se puede, si el grupo asume el mínimo del cocinero.
Se dice aquí arriba para no hacer perder el tiempo a nadie: quien busca una clase de dos horas en la ciudad encontrará mejores opciones en Valencia. Esto es otra cosa.

Entre tres y cinco horas
No hay un guion cerrado. Esto es lo que suele pasar, y cada grupo se queda con la parte que le apetece.
Algunos grupos empiezan en el Mercado Central comprando con José. Allí se mueve como en su casa y esa hora enseña más de la cocina valenciana que la clase entera.
Siempre arranca con el aperitivo y una bebida fría: jamón de Teruel, quesos y olivas. El jamón viene de un sitio concreto a ciento treinta kilómetros de aquí, y se va a buscar.
Tomate valenciano pelado a mano, relleno de burrata, con una reducción de ajo, perejil, aceite de oliva, pimienta y sal. En temporada, el tomate es de la huerta de la casa.
Se enciende el fuego y se cocina. José invita a entrar y explica cada paso, y cada uno decide hasta dónde: no es obligatorio, es a deseo de quien participa.
Casero. Flan con los huevos de las gallinas de la casa, tarta de manzana con helado de vainilla, o peras al vino tinto con helado del mismo vino.
Que es la mitad del tiempo y la razón por la que dura entre tres y cinco horas. Nadie mira el reloj porque nadie tiene que conducir de vuelta.

Quién la hace
Hace la valenciana de verdad, la de pollo, pato y conejo. Trabaja con variedades de arroz recuperadas y con el método tradicional, refinado por él a base de estudiarlo.
Mide en qué punto rompe el aceite. Compara cuánto sabor absorbe cada variedad de grano. Ajusta cuánto tiempo necesita el arroz para llegar a su punto. Eso no se improvisa en una tarde: son años detrás de un solo plato.
Por eso esta paella trae a la mesa ciento cincuenta años de tradición, y no una receta copiada.

La diferencia está en lo que no lleva
El color de esta paella lo da el azafrán, no un sobre. El caldo se hace en casa, no se abre. Son las dos cosas que separan una paella de verdad de una paella para turistas, y casi nadie las dice porque no todos pueden decirlas.
El tomate de la salsa es de la huerta. Cada año se conservan enteros y pelados a mano, y se hace la salsa cuando hace falta. Los huevos del postre son de las gallinas de la casa.
Villa Paula no es un restaurante. Es una casa que lleva cinco siglos cocinando, y eso se nota sobre todo en lo que no se usa.
De principio a fin
Lo habitual en una clase de paella es que llegue el cocinero, se haga el arroz y ahí termine. Aquí el día empieza con el aperitivo y acaba con la mesa recogida.
Fría, y sin contar copas. El vino de Fontanars entra con la comida.
Jamón de Teruel, quesos y olivas. Y el tomate valenciano con burrata, que no es un acompañamiento: es un plato.
Hecho aquí, con los huevos de las gallinas de la casa.
Nadie del grupo pone la mesa ni la levanta. Tampoco friega.
Todo se cocina aquí y en el momento. No llega nada hecho de fuera para darle un golpe de calor.
Variedades de grano corto pensadas para paella, del tipo Garbel, todas de Tartana. El arroz es la mitad del plato y no todos valen.

El tomate del entrante y de la salsa sale de aquí en temporada.

Donde se decide el sabor, mucho antes de que entre el arroz.

De Fontanars, a una hora de aquí. Tierra alta y fría para lo que es Valencia.

El postre
Hechas en casa, y el helado también. Es el postre que mejor cierra una paella: dulce y frío después de una comida larga al sol.
Como todo lo demás, nada llega hecho de fuera.

Siempre, en cualquier mesa
Mantel, vajilla de calidad, cristalería, cubiertería y flores cortadas del jardín esa misma mañana. La mesa se pone para comer, no para hacer una foto.
Agua sin límite, y hasta dos cervezas o dos refrescos por persona. El vino es de Fontanars, tinto, blanco o rosado según lo que se coma y lo que apetezca.
Y la mesa se recoge. Nadie del grupo la pone, nadie la levanta y nadie friega. Es lo que separa comer en una casa alquilada de comer en casa.
Antes de escribir
No. La Villa se alquila entera para un solo grupo y la cocina forma parte de la estancia. Si buscas una clase suelta de un par de horas, en Valencia hay opciones buenas y más cómodas para eso.
No es obligatorio: es a deseo de quien participa. José invita a cocinar y explica cada paso, y dentro del mismo grupo cada uno elige. Se puede cocinar de principio a fin, entrar solo a la parte que apetezca, mirar desde la sombra con una copa, o únicamente sentarse a comer.
Desde siete, que es el grupo mínimo de la Villa. Con cinco también se puede si el grupo asume el mínimo del cocinero.
Aperitivo de jamón de Teruel, quesos y olivas. Entrante de tomate valenciano relleno de burrata con reducción de ajo, perejil y aceite de oliva. La paella. Postre casero. Y vino de Fontanars.
La comida y la bebida, el cocinero, y todo el servicio de mesa: mantel, vajilla, copas, cubertería y flores del jardín. La limpieza de después también está incluida: nadie del grupo tiene que recoger ni fregar.
Sí, y merece la pena. Se sale al Mercado Central con el cocinero a comprar lo del día. Hay que decirlo con antelación porque cambia la hora de empezar.
Se resuelve. Se dice al reservar y se cocina en consecuencia, sin convertirlo en un problema para el resto del grupo.
R.S.V.P.
Nada de esto tiene formulario. Se dice por WhatsApp y queda resuelto antes de llegar.
La paella empieza una semana antes, en el mercado. Cuanto antes se diga, mejor sale.
Dónde ocurre
La paella se cocina en el jardín de una casa de más de quinientos años, a cinco minutos del aeropuerto de Valencia y quince del centro. Siete habitaciones, cinco baños, piscina privada y 4.500 m² de jardín, siempre para un solo grupo.
Villa histórica del siglo XVI
Alquiler vacacional de la Villa entera
+34635676888
WhatsApp o teléfono
Entrada a partir de las 15:00
Salida hasta las 10:00
Aeropuerto de Valencia: 5 min
Centro de Valencia: 15 min
CV-ARU000608-V
Categoría oficial de cinco estrellas