Celebraciones
Una casa entera para celebrar algo que importa
Cumpleaños redondos, aniversarios, Navidades y reencuentros. La casa entera para el grupo, sin recepción, sin nadie más en la casa y sin horarios de nadie más. Y sin que nadie diga cómo hay que celebrarlo.
Lo que se celebra aquí
Casi siempre son cuatro cosas

Un cumpleaños redondo
Los cuarenta, los cincuenta, los setenta. El grupo se aloja dos o tres noches y la celebración deja de ser una comida para convertirse en un fin de semana.

Un aniversario
Con la familia entera o con las cuatro parejas de siempre. La Villa funciona igual de bien para ocho que para dieciséis.

Navidad y Nochevieja
Del 20 de diciembre al 6 de enero son diecisiete noches, no seis. Una casa de más de quinientos años con dos chimeneas encendidas no necesita luces: el árbol es de verdad y los mandarinos están en el campo.

Un reencuentro
Los que hace veinte años que no se juntan, o la familia que vive repartida en tres países. El aeropuerto está a cinco minutos.

Pasa más de lo que parece
Los que llegan de fuera y los que ya viven aquí
Alguien que estudió en Valencia y hoy vive lejos. Vuelve con sus amigos de Estados Unidos o de Australia, que necesitan dónde dormir, y quiere ver a los de aquí, que se van a su casa esa misma noche.
Son dos problemas distintos —alojar a unos y reunir a todos— y normalmente se resuelven en dos sitios distintos. Aquí se resuelven en uno.
Ni salón ni piso
Catorce personas son demasiadas para un piso y muy pocas para un salón
Los sitios preparados para celebrar están montados para cien o doscientas personas, y un grupo de catorce no les interesa. Un apartamento grande, en cambio, no da para que catorce personas coman juntas ni duerman cómodas.
Villa Paula puede porque es una casa donde además se duerme: mesa para dieciséis dentro, siete habitaciones, 4.500 m² de jardín y un espacio cerrado y climatizado para veintiocho si llueve.
Y porque la gestiona quien vive aquí. Eso es lo que permite que cada grupo lo organice a su manera.


Los que no se quedan a dormir
Dormir y celebrar son dos cifras distintas
En la Villa duermen de siete a dieciséis personas. A la celebración puede venir más gente, avisando con antelación: es la forma habitual de resolver una comida familiar en la que no todo el mundo se queda a dormir.
Dentro, la mesa extensible sienta a dieciséis. El cenador está cerrado, climatizado y con estufa de leña, y admite veintiocho personas sentadas: la lluvia no cambia el plan.
Hay mesas y sillas de la casa para treinta y cinco personas. A partir de ahí se alquila, y eso también se organiza: podemos encargarnos nosotros o puede traerlo el grupo.
PLAZO SIN FIJAR
Lo que casi nadie puede decir
Viene quien el grupo quiera
Aquí no hay que contratar la comida con nadie en concreto, ni elegir de una lista cerrada, ni pagar un mínimo por cubierto. Si el grupo tiene un cocinero, un músico o una floristería de confianza, vienen ellos.
Y si el grupo prefiere no organizar nada, la casa tiene sus propias mesas: asado, paella, horno de barro. Es una opción, no una condición.
Mesas, sillas y lo demás
Treinta y cinco de la casa, y lo que haga falta encima
Villa Paula tiene mesas y sillas propias para treinta y cinco personas. Quien celebra suele querer además otras cosas: sofás para el jardín, mantelería, cristalería, cubertería, algo distinto de lo que hay.
Todo eso se alquila, y aquí también se puede elegir: lo organizamos nosotros, o lo trae el grupo por su cuenta. La casa no obliga a nada.
Lo que se prepara para ese día
La mesa
Asado argentino, paella, pizza en horno de barro, empanadas o pasta. Y flamenco en directo con cualquiera de ellas. Así funciona la cocina.
Arreglarse sin salir
Peluquería, maquillaje y manicura vienen a la Villa. Cada habitación tiene espejo y luz propios. Así funciona el bienestar.
La casa preparada
Flores cortadas del jardín ese mismo día. Si la estancia tiene un motivo concreto, la Villa se prepara para ese motivo.
Cómo funciona
La celebración ocurre durante una estancia
Villa Paula es un alojamiento. El grupo reserva sus días y, mientras está aquí, celebra lo que haya venido a celebrar. No se alquila la casa por unas horas para una comida.
Si solo están los que duermen
No hay nada más que pagar. La celebración va dentro de la estancia: la casa, el jardín, las chimeneas y la mesa ya son del grupo esos días.
Si viene más gente
Se puede, avisando con antelación, y entonces sí hay un suplemento. Cubre lo que cuesta de verdad: el desgaste de la casa, el seguro y la limpieza.
Si el grupo trae a alguien de fuera
Igual: se avisa y hay suplemento. Pero quién viene lo elige el grupo, y eso es lo importante.
Un consejo que no cuesta nada
Un cumpleaños de diciembre se consulta en primavera
Las consultas nos llegan con cuatro a doce meses de antelación, y quien pregunta suele hacerlo antes incluso de haber elegido dónde alojarse. Si ya tienes la fecha en la cabeza, escribir pronto es lo único que garantiza que esté libre.
Lo que más se pregunta
¿Hay que contratar la comida con Villa Paula?
No. El grupo puede traer sus propios proveedores: un cocinero, unos músicos, una floristería. No hay lista cerrada ni mínimo por comensal.
La casa tiene sus propias mesas —asado, paella, horno de barro— pero son una opción, no una condición.
¿Se puede alquilar la Villa solo para la celebración?
No. Villa Paula es un alojamiento. El grupo reserva sus días y celebra durante su estancia.
¿Cuánto cuesta celebrar aquí?
Si la celebración es solo para quienes se alojan, nada más: va dentro de la estancia.
Si viene más gente o proveedores de fuera, hay un suplemento que cubre el desgaste de la casa, el seguro y la limpieza.
¿Hay mesas y sillas para todos?
La casa tiene mesas y sillas propias para treinta y cinco personas.
Si hace falta más, o si se quiere otro tipo de mobiliario, mantelería o menaje, se alquila. Lo podemos organizar nosotros o lo trae el grupo.
¿Cuánta antelación hace falta?
Las consultas llegan con cuatro a doce meses. Un cumpleaños de diciembre se consulta en primavera.
¿Qué pasa si llueve?
El cenador está cerrado, climatizado y con estufa de leña, y sienta a veintiocho personas. Dentro hay varios salones y dos chimeneas.
R.S.V.P.
Lo que se pide con antelación
Nada de esto es obligatorio y nada tiene formulario. Se dice por WhatsApp y queda resuelto antes de llegar.
La leña de las chimeneas, las flores del jardín y que la Villa sea solo del grupo no se piden: ya están.