Sin letra pequeña
Villa Paula es una finca histórica con obra original, jardines grandes y cosas que llevan aquí más tiempo que nosotros. Estas normas existen para que la estancia salga bien, y para que la casa siga igual cuando llegue el grupo siguiente.
Están escritas enteras, sin condiciones escondidas. Si algo no queda claro, se pregunta antes de reservar.
Lo primero
La entrada es a partir de las 15:00 y la salida hasta las 10:00. Son horarios estrictos, porque entre una salida y una entrada hay seis horas de trabajo entre dos personas.
Se puede entrar antes o salir después, sujeto a disponibilidad y con coste adicional. Se pide con antelación y se confirma según haya o no grupo el día anterior o el siguiente.
Si el grupo llega antes y no se puede adelantar la entrada, guardamos el equipaje sin coste para que nadie pase el día con la maleta a cuestas.
Cuántos
El aforo de la Villa es de dieciséis personas, que es también la licencia. Ésas son las que duermen y las que se consideran huéspedes.
Si viene alguien más, aunque sea a comer y se marche esa noche, deja de ser una estancia y pasa a ser una celebración: se avisa con antelación y tiene su suplemento, que cubre el desgaste de la casa, el seguro y la limpieza.
No es una manera de cobrar de más: es que una comida de treinta personas deja la casa en otro estado que una de doce.

La casa
La casa se entrega limpia y ordenada, y se pide devolverla en ese estado. El resto son cosas concretas que hemos aprendido con los años.
Muchos son de madera natural y la crema solar, el aceite y las bebidas azucaradas dejan marcas que no salen. Hay manteles, salvamanteles y bandejas por toda la casa: conviene usarlos al dejar algo encima.
Lo que hay en las paredes es original, y las alfombras están hechas a mano. Se puede vivir con ello: solo pedimos que se tenga presente.
Se pueden usar y la leña está incluida, pero las enciende alguien de la casa. Están localizables para eso.
La limpieza final va aparte y se abona al terminar la estancia. Durante la estancia se puede pedir servicio adicional, con coste.
Separada en papel y cartón, plásticos, orgánico y resto, en los contenedores del aparcamiento. En los inodoros, solo lo que corresponde.
Lo que se rompe más allá del uso normal corre a cuenta de quien lo rompe. Hay inventario de lo que hay en la casa.
Convivencia
Música e iluminación de la piscina con moderación: volumen normal hasta medianoche y a la mitad a partir de esa hora. Alrededor hay campo y vecinos.
Fuera sí, en las zonas indicadas como la galería. Las colillas, al cenicero: el campo de Valencia está seco casi todo el año.
Una celebración de un grupo que se aloja aquí es otra cosa, y se organiza. Una fiesta abierta, no.
No se permite ningún tipo de droga en la propiedad. Si ocurre, nos reservamos el derecho de avisar a las autoridades.

Lo más importante de esta página
La piscina es exterior, sin valla y sin cubierta, y está a más de treinta metros de la casa. La instalación cumple la normativa vigente, que a esa distancia de la vivienda no exige vallado.
No hay socorrista. Un adulto tiene que estar cerca y pendiente siempre que haya niños en el agua, y lo mismo con cualquier persona que no sepa nadar. Cerca quiere decir en la piscina, no en la casa.
Treinta metros son pocos para un niño que echa a andar y muchos para quien está dentro. Y en una casa llena de gente es fácil dar por hecho que otro está mirando: conviene decidir al llegar quién vigila y cuándo.
Es la única norma de esta página que no admite matices.
Celebraciones
Es lo más habitual: alguien invita a comer a la familia que vive cerca, o a los amigos que se alojan en la ciudad. Se puede, y se organiza.
Hay que avisarlo con antelación, y entonces se aplica el servicio de celebración con sus condiciones. A efectos de estas normas, huésped es quien pernocta, dentro del aforo de dieciséis. Cualquier persona añadida que no duerma convierte la estancia en celebración.
Los proveedores los elige el grupo: cocinero, músicos, floristería, iluminación. No hay lista cerrada ni mínimo por comensal. Tenemos los nuestros y podemos organizarlo todo, pero es una opción y no una condición.
Las condiciones están explicadas en la página de celebraciones, también sin letra pequeña.
Lo que hacemos nosotros
Se organizan desde aquí, con conductores propios y furgonetas de ocho plazas. Tienen coste, que cobra quien presta el transporte y se dice antes de reservarlo.
Lo mantiene el personal de la finca: poda, siega y citronela contra los mosquitos. Si el horario molesta un día concreto, se dice y se cambia.
Hay botiquín de primeros auxilios para lo menor. Para lo demás, estamos localizables a cualquier hora.
Podemos ayudar con restaurantes y con lo que haga falta en Valencia. Al confirmar la reserva se puede pedir el manual de la casa.
La casa tiene energía solar propia. Aprovecharla es sencillo: no dejar encendido lo que no se usa.
Ofrecemos atención 24 horas, los 7 días, durante toda la estancia. Si algo falla, se resuelve el mismo día.
Accesibilidad
La casa se puede usar, y conviene decirlo porque casi ninguna finca histórica puede.
Desde el aparcamiento hasta las habitaciones de la planta baja hay un único escalón. Si hace falta, ponemos rampas.
Hay asiento de ducha y pasamanos.
El coche llega hasta la casa: no hay que recorrer el jardín con una maleta ni con una silla.
Se dice al reservar y preparamos la casa en consecuencia: qué habitación, dónde se aparca y si hacen falta las rampas. No es un trámite, es una conversación de dos minutos.
Quién puede venir
Esta casa es para cualquiera. No discriminamos por origen, color, religión, orientación ni identidad, y nunca hemos tenido un problema con ello.
Lo escribimos porque quien lo ha pasado mal alguna vez reservando agradece leerlo antes, en lugar de tener que averiguarlo al llegar.
Si algo no queda claro
Preferimos hablarlo a que alguien descubra una condición al llegar. Cualquier duda sobre estas normas se resuelve por WhatsApp en un rato.
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villapaula@villapaula.es · +34 635 67 68 88