
La sobremesa
Cuarenta metros de pérgola cubierta y una mesa donde nadie mira el reloj. Se empieza comiendo y se acaba merendando.



Familias
Muchas generaciones bajo el mismo techo. Una villa del siglo XVI cerca de Valencia, amueblada durante siglos y con dos chimeneas de leña: de 7 a 14 personas, siempre entera y siempre para una sola familia.
Una villa para familias cerca de Valencia
Hay pocas cosas que valgan más que ver a todos juntos. A los abuelos con los nietos en las rodillas, a los hermanos que hacía años que no coincidían, a los primos que se conocen de verdad por primera vez.
Ese tiempo vale oro, y aquí lo cuidamos. Del agua, la conexión, la limpieza y cada detalle de la casa nos ocupamos nosotros. Vosotros solo tenéis que estar: los abrazos, las sobremesas largas, las conversaciones hasta tarde y los recuerdos que os vais a llevar son vuestros.


Abuelos y nietos
Y a los mayores, también. Basta ver a una abuela con sus nietos en el jardín: durante un rato vuelve a tener su edad. Pasa aquí cada vez que llega una familia, y es lo más bonito de esta casa.
Hay mañanas de tortitas con fresas de la huerta, y días en que una sandía se convierte en zumo o sale helado casero. Lo primero que quieren ver los niños son las gallinas. Lo que más recuerdan al irse es la vuelta en el tractorcito entre los mandarinos, con un adulto al lado.
Se aprenden el nombre del jardinero, preguntan qué se planta y cuándo se recoge, y viven la casa de una forma que a los mayores se nos había olvidado.
Como en casa de los abuelos
La cama hecha, la mesa puesta y alguien que siempre tiene lo que se os olvidó.
Llegar a casa de los abuelos es llegar y que todo esté listo. Eso queremos que sea esta casa: la compra hecha si la queréis, las cunas montadas y cada cama pensada para quien va a dormir en ella. Y cuando falta algo, porque siempre falta algo, aparece: los pañales, la leche del pequeño, unas sábanas más, la cena de los niños antes que la de los mayores o una paella para todos el día que nadie quiere cocinar.
Tenemos hijos, y nuestra casa siempre ha estado llena de los amigos de nuestros hijos. Estamos localizables las 24 horas, los siete días, para que vosotros solo tengáis que ocuparos de estar juntos.


Cómo empezó
Durante muchos años, nuestra familia vivió repartida por el mundo. Para juntarnos elegíamos un lugar y alquilábamos una casa donde cupiéramos todos: hermanos, sobrinos, cuñados, nuestras madres. Quince o veinte días juntos, cada año.
De esa costumbre nació esta casa. Por eso, cuando llega una familia, sentimos que vuelve a empezar algo que conocemos bien.
Lo que os vais a llevar

Cuarenta metros de pérgola cubierta y una mesa donde nadie mira el reloj. Se empieza comiendo y se acaba merendando.

Los niños ya duermen y los mayores siguen hablando junto a la chimenea. Son las conversaciones que no caben en una videollamada.

Sala de cine con proyector y sonido 7.1, y tres generaciones decidiendo qué se ve.

La piscina, el ping-pong, los juegos de jardín y la torre gigante de bloques. Hay rincones para estar todos juntos y rincones para que cada uno vaya a lo suyo.

Una pizza en el horno de barro, que es la favorita de los niños, una clase de paella o un desayuno largo.
Historia que se vive
Hay casas con historia que se visitan detrás de un cordón. Esta se vive.
La mesa de billar es del siglo XVIII, y en ella juegan el abuelo y el nieto. La biblioteca de arte está junto a la chimenea para abrir los libros. La Virgen de cerámica de la fachada lleva ahí desde principios del siglo XIX, y los niños siempre preguntan por ella.


Habitaciones
Siete habitaciones con nombre. Los abuelos, en una de matrimonio, con aire acondicionado y calefacción propios. Los niños, en el Cuarto de Niños, con cuatro camas individuales. Los primos, en las habitaciones de dos camas que se separan o se unen. La Biblioteca, como habitación de más. Y dos cunas, una fija y otra de viaje.
Para los más pequeños hay cambiador, bañera de bebé, reductor de váter, barreras de escalera, carrito y juegos de piscina y de playa. Para los abuelos, ni un escalón desde el aparcamiento hasta el interior, rampa cuando hace falta, y asiento y barras de ducha.
Todo el año
El cauce del Turia, a unos pasos, para caminar. Las playas: la Malvarrosa a 20 km y El Saler a 24 km. Y en Valencia, el Oceanogràfic, el Bioparc y la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
En invierno, sol en febrero, dos chimeneas en casa y la bañera nórdica de leña. Las vacaciones escolares de invierno son el mejor momento para reunir a todos.

Sí. Hay dos cunas, cambiador, bañera de bebé, reductor de váter, barreras de escalera y carrito. Las ventanas tienen rejas y el agua caliente está limitada a 40 °C en verano y 45 °C en invierno.
La piscina se disfruta siempre con un adulto al lado: un niño, un adulto responsable. Si tenéis cualquier duda, os lo contamos todo al reservar.
Lo mismo. La villa se paga entera, desde 1.399 € la noche: toda la casa, para toda la familia. No hay tarifa por niño.
Sí. No hay escalones desde el aparcamiento hasta el interior. Hay rampa cuando hace falta, asiento y barras de ducha, y silla de ruedas.
En la finca, las gallinas, la huerta y el tractorcito. Fuera, el cauce del Turia, las playas, el Oceanogràfic, el Bioparc y la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Escribidnos con el número de personas y sus edades, y os decimos cómo encajaros.
Cuántos sois, las edades y las fechas que tenéis en mente. Respondemos nosotros, el mismo día.
Villa histórica del siglo XVI
Alquiler vacacional de la Villa entera
+34635676888
WhatsApp o teléfono
Entrada a partir de las 15:00
Salida hasta las 10:00
Aeropuerto de Valencia: 5 min
Centro de Valencia: 15 min
CV-ARU000608-V
Categoría oficial de cinco estrellas