

Pasta fresca
Sémola italiana y huevos recogidos esa mañana
Hecha a mano el mismo día, con la salsa de los tomates de la huerta. Un italiano que comió aquí dijo que era la mejor pasta de su vida, y no lo dijo por cortesía.

Tres cosas
Una pasta solo puede ser tan buena como lo que lleva
Sémola italiana de grano duro, que es la que da la textura. Huevos de las gallinas de la casa, recogidos esa misma mañana, que es lo que da el color. Y nada más: la pasta fresca no lleva nada más.
Se amasa a mano y se corta el mismo día. No hay secado, no hay envase y no hay fecha de caducidad, porque se come unas horas después de existir.
Un huevo de gallina de campo tiene otra yema. En una tortilla se nota poco; en una pasta que es huevo y harina, lo es todo.
La salsa
El mismo tomate que la pizza
Tomates de la huerta recogidos cuando están enteros de rojo, conservados ese mismo día y convertidos en salsa cuando hace falta. El trabajo empezó en primavera, con la elección de la semilla.
Es la misma salsa que va en la pizza, y por eso las dos mesas saben a la misma casa.

Lo que se hace
Raviolis, espaguetis y lo que pida el grupo

Raviolis de salmón ahumado
Con queso crema. Es el que más se pide y el que menos se espera.

Raviolis de boniato
Boniato y mozzarella. Dulce y salado a la vez, y sin carne ni pescado.

Espaguetis
Con la salsa de la huerta. Lo más sencillo, y donde mejor se nota la materia prima.
Se acuerda antes con el grupo. Si hay alguien que no come algo, se hace otra cosa y ya está.
De un vistazo
Lo que hay detrás de un plato de pasta
Tres ingredientes. Por eso los tres tienen que ser buenos.

Siempre, en cualquier mesa
La comida no termina en el plato
Mantel, vajilla de calidad, cristalería, cubertería y flores cortadas del jardín esa misma mañana. La mesa se pone para comer, no para hacer una foto.
Agua sin límite, y hasta dos cervezas o dos refrescos por persona. El vino es de Fontanars, tinto, blanco o rosado según lo que se coma y lo que apetezca.
Y la mesa se recoge. Nadie del grupo la pone, nadie la levanta y nadie friega. Es lo que separa comer en una casa alquilada de comer en casa.
Antes de escribir
Lo que más se pregunta
¿Se puede pedir sin alojarse?
No. La Villa se alquila entera para un solo grupo y la cocina forma parte de la estancia.
¿Se hace el mismo día?
Sí. La pasta fresca se amasa, se estira y se corta el mismo día en que se come. Lo que se prepara con antelación es la salsa, que empezó mucho antes.
¿Se puede participar?
Sí. Hacer pasta a mano es de las cosas más agradecidas de hacer en grupo, y no requiere saber nada. No es obligatorio: es a deseo de quien participa.
¿Y si alguien no come pescado o carne?
Se resuelve. Los raviolis de boniato y mozzarella no llevan ni carne ni pescado, y los espaguetis con salsa de la huerta tampoco. Se dice al reservar.
¿Hay opción sin gluten?
La pasta fresca es sémola de trigo, así que no. Si alguien del grupo no puede tomar gluten, se le cocina otra cosa esa noche.
R.S.V.P.
Lo que se pide con antelación
Nada de esto tiene formulario. Se dice por WhatsApp y queda resuelto antes de llegar.
Los rellenos se deciden antes, porque no todos se compran en el mismo sitio.
Dónde ocurre
Una Villa del siglo XVI, entera para el grupo
La casa donde se amasa tiene más de quinientos años y está, a cinco minutos del aeropuerto de Valencia y quince del centro. Siete habitaciones, cinco baños, piscina privada y 4.500 m² de jardín, siempre para un solo grupo.
